tarjeta visita

tarjeta de visita

El uso de dispositivos móviles inteligentes está tan generalizado que la tarjeta de visita convencional, la cartulina de papel con nuestros datos de contacto, es un anacronismo. Disponemos de apps de gestión de contactos avanzadas y muy eficientes donde almacenar cualquier aspecto imaginable de sus datos.  La tarjeta de visita ya debería de haber desaparecido y, sin embargo, ahí sigue.

¿Por qué seguimos usándola? Acaso  por imágen. No es lo mismo decir a un cliente —espera que te paso mi vcard por whatsapp, bluetooth, email,…— que sacar del bolsillo una flamante cartulina de papel de alta calidad, impreso en cuatricromía offset, con una elegante letra inglesa acariciando tu nombre.

La ceremoniosidad que usan los japoneses durante el intercambio de tarjetas es un claro indicativo de la importancia que le dan. Te la ofrecerán sujeta con ambas manos y con el texto mirando hacia tí, con esa típica inclinación de respeto. Considerarán una total descortesia por tu parte si no lees su contenido y te la guardas sin más en el bolsillo,—toma, extranjero, trátala con cuidado porque es un trozo de mi alma lo que te entrego—, parece que te dicen.

Bien, ya que su uso parece que aún va a durar algún tiempo, sería interesante considerar algunos aspectos que las hagan más útiles. Por ejemplo, yo creo

  • que las proporciones deberían ser 85×52, un tamaño muy práctico para una cartera de bolsillo y además está muy cercano a las de un rectángulo aureo (ampliaremos este concepto en otra entrada). No cuesta nada ir con un trozo de magia en el bolsillo.
  • que deberían incluir una fotografía tamaño carnet del propietario de los datos que en ella se transmiten. Ayudaría este aspecto a recordar a los contactos con mucha mayor facilidad.
  • que deberían incluir un código QR. Yo lo utilizo desde hace bastante tiempo en mis propias tarjetas de visita, en el reverso para que no resulte tan chocante. Ya empiezan a verse tarjetas diseñadas con esta particularidad. Luego, con calma, una foto y tienes todos los datos del contacto en tu teléfono, tremendamente práctico.
  • la claridad de la tipología empleada es fundamental. No deberían usarse las otrora usadas por doquier letras inglesas; la supuesta elegancia que tuvieron hace dos siglos ya no vale y la letra Copperplate sólo se debería usar para invitaciones de boda, mejor caligrafiada, no impresa. Mejor una suiza por su óptima claridad en la lectura o, como mucho, una times.
  • por último, ya que se trata de un vehiculo para informar a los demás con tus datos personales, el cuidado en el diseño, la legibilidad y la calidad del papel empleado, no deberían ser un aspecto accesorio. Vamos, que imprimirte unas tarjetas en una máquina automática expendedora de tarjetas de visitas, en cartulina corriente de 200 gr con toner de dudosa calidad, terminantemente NO.