pulchra leonina. leyendas

La construcción de la Catedral de León se inicia en 1205 pero es inmediatamente interrumpida por problemas de cimentación. Se reinicia en 1253 y acaba de subir al trono de Castilla y León Alfonso X El Sabio, durante cuyo reinado florecieron todas las Ciencas y las Artes. Mientras se levantan estos muros el rey componía en lengua romance sus famosas Cantigas de Santa María. Se concluye su construcción en apenas 50 años, hasta el año de Nuestro Señor de 1301. La Catedral de León ha sido fuente inagotable de enigmas, misterios y leyendas desde el momento mismo de su construcción, algunos de los cuales siguen cerrados herméticamente al estudio de expertos, arquitectos, historiadores, científicos e investigadores.

el contexto histórico

Hasta el siglo X, y ya desde la caída del Imperio Romano, Europa estaba sumida en una profunda crisis. Comienza entonces a desarrollarse el estilo arquitectónico Románico, construyendo iglesias de pesadas bóvedas de piedra. Para soportar semejante peso los maestros tenían que levantar muros gruesos sin apenas ventanas y con enormes contrafuertes, resultando así un estilo sólido y macizo. Se generaliza la construcción de iglesias rurales y monasterios a lo largo de todo el siglo XII. Paralelamente las ciudades crecen y proliferan los gremios de artesanos y comerciantes, de los que nace una nueva clase social, la burgesía. Y con ella una nueva cultura más urbana, luminosa y llena de bullicio y vitalidad. Europa entra en un momento de plenitud cultural.

Entonces, en el ámbito arquitectónico, los maestros constructores descubren que no es necesario construir bovedas tan pesadas y que bastaba con cruzar unos arcos de piedra y luego rellenar los espacios con materiales más ligeros. Surge la bóveda de crucería que, junto con el arco ojival, revolucionan el panorama constructivo, y dan lugar al estilo gótico.

Surge en el norte de Francia, en los entornos de Paris, y pronto se extiende por toda Europa. Los muros góticos pueden ser mucho más altos y livianos, los ventanales mucho más amplios, los edificios se estiran, se agrandan y se llenan de luz. El nuevo estilo es grandioso y parece no tener límites. Las ciudades europeas compiten por tener el templo más grande y perfecto ad maiorem dei gloriam, para mayor gloria de Dios.

Tras la victoria de las Navas de Tolosa en 1212, en el que se desmorona el poder musulmán, se produce en los reinos cristianos un ambiente de euforia muy beneficioso y es entonces cuando se levantan las primeras catedrales góticas en Toledo, Burgos, León…

el topo

Una de las más populares y conocidas es la leyenda del topo de la catedral, que destruía por la noche lo que los maestros constructores levantaban durante el día. Tal fue el dolor de cabeza y quebranto que causó el maldito topo que, hartos de él, le tendieron una trampa en la que después de varios días, al fín cayó, y como prueba y para conocimiento de generaciones venideras colgaron su pellejo por el interior de la puerta de San Juan, la de la izquierda según entras, para escarnio y mofa del visitante atento, para que pudieran maldecir a aquel que tanto daño causó. Esa zona suele estar en penumbra, por lo que deberás acostumbrar tu vista antes de poder localizarlo.

Así de esta forma piadosa y un tanto tramposa, los maestros constructores y arquitectos afamados de aquella época, tuvieron a bien usar al topo como cabeza de turco y tapar así los errores de sus cálculos, soberbios emprendedores que se empeñaron en levantar un templo tan magnífico, sin apenas paredes, que sustituyeron por vidrio y luz, usando como cimientos las ruinas de otras construcciones sucesivamente superpuestas en el tiempo. Las termas romanas intramuros de la Legión VII Gémina, asentada en León para el control de los molestos pueblos celtas del norte y para garantizar el suministro de oro y mineral de hierro, para mayor gloria y esplendor de Roma. Luego en 916, tras vencer al ejército árabe, Ordoño II, uno de los reyes más emblemáticos del Reino de León,  cede su palacio real para la construcción de la catedral románica.

La inestabilidad de aquellos antiguos cimientos no dio más que problemas y derrumbes que no hacían más que retrasar la conclusión del edificio. Y ¿sobre quien cayó la culpa de tan inexcusables retrasos? Sobre el pobre topo.

Aun hubo que esperar a los recientes años 90, cuando la propia Universidad de León se pronunció y dio a conocer que el pellejo del legendario topo era el caparazón de una tortuga laud, de la que no se puede explicar la procedencia ni tampoco hay registro de quién y por qué la colocó allí.

Más aun, la obstinación por construir sucesivamente en el mismo lugar de una forma tan sistemática y obsesiva, pudiera explicarse por la presencia de un punto telúrico, un lugar que presenta corrientes electromagnéticas que hacen de este emplazamiento un enclave excepcional, y que incluso dicen que se conecta con otros puntos análogos donde se levantan otras catedrales especiales, como la de Notre Dame o Nantes en Francia.

las vidrieras

Otro de los misterios sin resolver procede de lo que más fama ha dado a este templo, las vidrieras. Los muros de piedra macizos, pesados y opacos han sido sustituídos por millares de pequeños cristales coloreados y emplomados, cuya magia envuelve al visitante, creando un ambiente de pura energía, de pura luz, elevando hasta casi el cielo, un edificio que parece mismamente que flotara en el aire.

Son 1800 metros cuadrados de vidrieras que forman el conjunto más espectacular de la Europa Medieval, junto con el de la Catedral de Chartres. La arquitectura está formada por tres pisos, según el modelo de las catedrales francesas. Todo en esta catedral parece que lleva a Dios, y ese fue el propósito de sus constructores: traer a la tierra una imagen del mundo divino. Para conseguirlo llevaron hasta el límite las posibilidades que ofrece esta piedra blanca, caliza, que procede de las canteras de Boñar, desafiando con audacia las leyes de la gravedad. Pero aquellos maestros emplearon un elemento más elocuente que la piedra para hablar de Dios: la luz, que transfigura y transforma todo en su interior. Es una auténtica transmutación de la materia, y este hecho conecta este edificio cristiano con la alquimia, que también buscaba la transmutación de los elementos y, más concretamente, la conversión de cualquier elemento en oro.

Tenemos que imaginar estas catedrales durante la celebración de la eucaristía, con las naves abarrotadas de fieles, pues es entonces cuando el esplendor de la liturgia da a la catedral su sentido mas transcendente- Además, debemos comprender el papel que juega el sol en el programa iconográfico de las vidrieras. Como en casi todas las iglesias de la antiguedad, la catedral orienta su cabecera hacia el este, de tal forma que los primeros rayos del sol atraviesan las vidrieras centrales del abside. Allí se representa la liturgia del arbol genealógico de Cristo, la Luz Verdadera, que brilla en la historia para iluminar a los hombres y rescatarlos del pecado y de la muerte. La única luz salvadora que aparta las tinieblas. Según avanza el día, el sol va recorriendo las vidrieras por el costado sur, donde están las grandes imágenes: apóstoles, obispos, vírgenes y mártires, cuyas vidas están iluminadas por la Luz de Cristo, que las transforma como si fueran piedras preciosas. En cambio, los ventanales del lado norte no reciben nunca la luz del sol directamente, al tener menos luz son más oscuras, allí están los profetas y personajes del Antiguo Testamento, el diluvio universal, Moisés, Sansón y Dalila, que vinieron al mundo antes del nacimiento de Cristo, que no conocieron su luz, pero avanzan hacia ella, hacia la salvación, en el oriente, por eso fueron realizados en tonos azules y fríos. El sol juega con la catedral como si en su recorrido fuera despertando a todas sus criaturas, y les da vida para participar en esta gran celebración celestial.

Pero también están representados temas y situaciones mundanas, escenas de caza, nobles y reyes. Y en medio de todas estas aparece Simón el Mago, referido en el capítulo 8 de los Hechos de los Apóstoles en el Nuevo Testamento, donde se relata que Simón, un mago de Samaria, ofreció dinero a los apóstoles Pedro y Juan a cambio del poder de transmitir el Espíritu Santo, proposición que ambos discípulos rechazaron escandalizados. De esta propuesta de Simón el Mago deriva la palabra «simonía», que designa el pecado que se comete al pagar para obtener prebendas y beneficios eclesiásticos.

Se dice que Simón exhibía sus poderes mágicos en Roma, volando ante el emperador Nerón para probar su condición divina. Los apóstoles Pedro y Pablo rogaron a Dios para que detuviese el vuelo, y Simón paró en seco y cayó al suelo, donde acabó sus días apedreado. Para la antigua secta gnóstica simonianista-simoníaca, Simón el Mago era un dios en forma humana, un competidor directo del Hijo de Dios hecho hombre, Jesús de Nazaret. Resulta cuanto menos chocante que semejante individuo tenga su imagen representada en las vidrieras de más renombre de Europa.

Más aun, algunas de las vidrieras más luminosas son en las que se utilizó amarillo plata, un compuesto que ya se conocía antes y que es el resultado fallido de intentar convertir nitrato de plata en oro. De nuevo una conexión con la alquimia y, por si fuera poco, en una de las vidrieras de la fachada sur aparece representado un alquimista con su matraz de laboratorio.

las vírgenes

La catedral está dedicada a Santa María de Regla y en su interior se venera también a otras cuatro vírgenes en sus respectivas capillas. Pero quiso el destino que una imagen de autor anónimo, la de la Virgen Blanca, presida la capilla central del ábise, y una magnífica réplica de la misma de Andrés Seoane en la Puerta del Juicio, en el pórtico principal, construida en piedra blanca indicando la pureza de la virgen, y pisando a un dragón haciendo alusión a su concepción inmaculada.

La cuarta capilla en el ábside, según se pasea por la parte derecha de la girola, es la de la Virgen de la Esperanza y alberga una de las pocas tallas de la virgen María en avanzado estado de embarazo. Este era el lugar en el que los maestros canteros se reunían cada 28 de diciembre para celebrar su aquelarre y entraban en el altar sobre un macho cabrío, símbolo pagano de fertilidad.

Esta Catedral tiene más cristal que piedra,

más luz que cristal, y más fe que luz.

Juan XXIII