relato camaleon

el camaleón

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Un espermatozoide del Sr. Bauchmann ganó la frenética carrera, tras subir por el útero de la Sra. Bauchmann, fertilizando aquel único óvulo que brillaba en la distancia como lo hizo el faro de Alejandría hace más de 2000 años. El cigoto, en progresión geométrica, ha ido creciendo y haciendo las cosas normales que suelen hacer los cigotos, dividirse.

La Sra. Bauchmann compró un test de embarazo en la farmacia cercana a
su domicilio y confirmó su estado. En las semanas posteriores, los cambios
en su cuerpo, las nauseas matutinas, cambios significativos en la percepción
de olores y otras pequeñas molestias fueron acompañándola durante la
gestación del esperado y deseado pequeño Herbert.

En la semana doce del embarazo los Bauchmann han acudido al  ginecólogo para llevar a cabo la primera ecografía. La Sra. Bauchmann está un poco nerviosa. Es lógico, es su primer hijo.

El Dr. Steiner ha sido muy amable en todo momento, explicando al matrimonio todo lo relacionado con la sesión ecográfica con todo lujo de detalles. Al Dr. Steiner le ha llevado bastante más tiempo de lo normal localizaral feto

— ¿Dónde te escondes, pequeño Bauchmann? Ah, aquí estás—

El Dr. Steiner no ha hecho más comentarios para no alarmar innecesariamente al joven matrimonio. Durante interminables minutos ha estado ajustando una y otra vez el aparato, ha tenido incluso que resetearlo, porque no encontraba el feto. De pronto, como por arte de magia, ha aparecido en la pantalla. Sin más.

… Todos los órganos se encuentran formados y, de ahí en adelante, sólo deberán perfeccionarse. La placenta funciona perfectamente, uniendo al feto con la madre. El  feto aumenta su resistencia contra agentes agresores…

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Lo mismo ha sucedido en la segunda ecografía a las 20 semanas. Y también en la de las 35 semanas, aunque en menor medida. El feto ya es grande y estas veces han sido zonas del bebé las que parecían desvanecerse ante las narices del asombrado doctor, para volver a reaparecer al momento.

No es un fallo del instrumento, ya lo ha mandado revisar y el técnico de
Hitachi no ha encontrado ningún malfuncionamiento, en absoluto.

El bebé ha nacido tras un parto fácil. Todo ha ido muy bien. Ha pesado 3 kilos 800 gramos. Un varón sano y fuerte. La carga genética del Sr. Bauchmann es evidente.

La enfermera Jana, del  turno de noche, no ha anotado ni comunicado a nadie una incidencia, cuanto menos, asombrosa: el bebé ha desaparecido por un instante. Cuando la enfermera se ha acercado apresurada a la cuna… estaba allí. La enfermera Jana ha pensado que quizá el cansancio y la rutina le han jugado una mala pasada.

***

Herbert Bauchmann cumple mañana 100 años. En la cama de la habitación
202 del Hospital Universitario en Berlin, Herbert lucha contra la muerte en una batalla que sabe perdida de antemano. Pero aun así lucha por el placer de llevar la contraria a la Muerte, que se obstina por llevárselo.

Han sido casi 100 intensos años. Herbert lleva unas horas haciendo balance mental de su larga vida. El instinto le enseñó a ocultar el don los primeros años de su vida. Y fue durante su adolescencia cuando aprendió a cultivarlo, a dominarlo, a amplificarlo a voluntad.

Herbert lleva 777 individuos asesinados limpiamente en Berlín. Elije una víctima al azar, aprovecha su capacidad de mimetizarse y la sigue hasta un lugar seguro, donde la “termina”. En muchas ocasiones una cámara de seguridad ha grabado cómo alguna de estas víctimas cae fulminada al suelo, pero nada más.

— Komm, Herbert, Ich sehe Sie —
ha dicho la Muerte
— Alles Gute zum Geburtstag.