el abecedario de los niños muertos

abecedario de los niños muertos (i)

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Edward Gorey fue un artista destacado por sus dibujos retorcidos y macabros. The Gashlycrumb Tinies, los pequeñines macabros, es el mejor ejemplo de su particular sentido del humor. Cada letra del abecedario corresponde a un niño que sufre una muerta inquietante.
Este libro está concebido como si fuera un cuento para niños.
En homenaje a Gorey os presento mi “Abecedario de los niños muertos” pero con más gore(y)

derechos de autor

La  A es para Alfredo, de 6 años
Alfredo ha sido víctima de acoso escolar por parte de sus ‘más mejores amigos’.
Una noche, no pudiendo soportar por más tiempo las vejaciones y el desprecio de sus compañeros, cogió en secreto las píldoras para dormir que su extraviada madre guardaba de forma negligente en el cajón de su mesita.
Aquella misma noche se las tomó todas.
No volvió a despertar.
La B es para Benito, de 10 años.
Benito es intolerante a la lactosa, a las gramíneas, al marisco y a los frutos secos.
Murió por acariciar unas orugas de procesionaria, de brillantes colores, que iban atravesando en solemne fila india el recinto del parque, cerca de los columpios.
Su padre contempló con impotencia cómo su carita pasaba por todos los colores del arco iris, antes de que su corazón dejase de latir.
La C es para Carolina, de 9 años.
Carolina estuvo visitando el Museo del Jurásico en Colunga y decidió que de mayor sería paleontóloga.
Lleva toda la tarde cavando en el jardín con una azada en busca de huesos de T-Rex.
Está sudando copiosamente pero al fin su esfuerzo ha dado fruto. Ha empapado el suelo con agua para retirar bien la tierra.
El cortocircuito en el cable general ha dejado a todo el barrio sin luz, con un fuerte olor a carne quemada…
La D es para Darek, de 7 años.
Darek ha salido a jugar pero no ha visto a ninguno de sus amigos, sus padres no los dejan salir nunca de casa; como Darek es huérfano no tiene ese problema, ni a nadie que le aconseje, lamentablemente.
De vuelta a casa ha encontrado una locomotora de juguete, de esas que van a pilas; de mayor quiere ser maquinista.
Al encender el interruptor para ver cómo funcionaba la locomotora, ésta estalló.
La guerra sucia lo deja todo lleno de sangre.
La E es para Erik, de 4 años.
La diversión favorita de Erick es cruzar corriendo por la carretera, por donde pasan los lentos camiones cargados de mineral de hierro de la mina cercana.
Hoy han venido los abuelitos de Erick con pasteles, ha cogido uno de chocolate, su preferido, y ha bajado a jugar con Sarah.
El camión de hoy no venía cargado y por eso iba más rápido de lo normal.
Sarah abre la boca sin emitir sonido. Erick está pegado al asfalto, como una calcomanía.
La F es para Freddy, de 6 años
Jugar en la playa es una pasada. Freddy ha estado con su hermana haciendo castillos de arena, saltando las olas, buscando conchas,…
Fanny ha hecho un hueco enorme en la arena
– Túmbate Freddy, te voy a enterrar –
Ha sido divertido sentir el cuerpo fresquito con la humedad de la arena.
– ¿Puedes moverte, Fred? –
– No, pesa mucho, sácame ya –
La niña ha seguido cubriendo su boca, sus ojos,…
Ha conseguido sacar su bracito y agitar la mano frenéticamente.
– ¡Aquí, estoy aquí! ¡Socorro, mami! –
Pensaba…
La G es para Georgina, de 7 años.
Esta noche es Nochebuena y Georgina está viajando con su familia para ver a sus abuelitos.
Al padre de Georgina se le ha descontrolado el coche al pasar por un bache, intentó desesperadamente controlar el vehículo. Se preparó para el topetazo con el coche que venía de frente.
Georgina se ha deslizado fuera del cinturón, que llevaba mal puesto, y su cabeza se ha estrellado contra la de su mamá.
El cráneo de Georgina se ha abierto como una nuez.
La H es para Hermione, de 10 años.
Hermione está obsesionada con los monstruos. Los antidepresivos prescritos por su psiquiatra han mantenido el problema a raya todo este tiempo.
Viendo que la niña está tan bien, su madre ha decidido dejar de administrarle esas píldoras color rosado.
Esta noche el monstruo ha salido de debajo de la cama, más real que nunca.
La ha devorado con tal fruición que no ha quedado ni una gota de sangre que explique su desaparición.
La I es para Iván, de 3 meses
La hermanita de Iván tiene tres años y se siente estafada. El pequeño y sonrosado Iván roba todo el cariño y atención de sus padres, siempre en sus brazos. Le habían prometido que jugaría con ella, que sería un amigo increible y cariñoso, pero Iván no hace más que dormir y comer.
– Egoista –
Así que ha cogido un pony de peluche y lo ha apretado contra su carita. Ha pataleado y manoteado un largo rato, pero ahora está quieto y callado, por fín.
Si vieras la cara que ha puesto mamá.
La J es para Josué, de 2 años.
Pobre Josué. Ha tenido la mala suerte de nacer un un campamento de refugiados, en la frontera de dos países africanos en guerra.
La madre de Josué acaba de morir de inanición hace escasos minutos.
El no tiene fuerzas ni para llorar, ni para espantar las moscas que le rodean.
A unos diez metros de Josué hay un buitre. Está esperando a que la criatura se rinda.
Sabe que no tendrá que esperar demasiado.
La K es para Katterina, de 14 años.
Katterina está sentada en el suelo con otras tres amigas, formando un círculo. Sobre el suelo, entre las chicas, hay un tablero de madera tan antiguo como el mundo, con letras incrustadas, con las palabras SI y NO, y con una tablilla en forma de flecha. La tablilla se mueve frenéticamente cada vez que una niña hace una pregunta.
– Esther, te toca preguntar –
Esther es la mayor, ya tiene novio.
– ¿Quién es la próxima que va a morir? –
La tablilla se mueve…
… K-A-T-T-E-R-I-N-A…
La L es para Leonardo, de 5 años
Leonardo está en el parque de juegos, en la cola del tobogán, vigilado atentamente por su madre.
Alguien se acerca a Leo y le pregunta si le gustan los cachorritos.
– ¡Pues claro que sí! –
Si me das la mano te llevo a ver cinco perritos que acaban de nacer –
Leo no lo piensa dos veces.
El cuerpo de Leo ha aparecido en la bañera de un hotel. El informe forense ha determinado que Leonardo no ha sufrido, que ha muerto por sobredosis de anestesia, tras la extracción del riñón.